jueves 28 de enero de 2010
Publicidad engañosa.
Fui corriendo a la farmacia y tuve que comprar cincuenta frasquitos, que parece ser que sólo se venden en monodosis. Lo eché todo en una cazuela y calenté el mejunje ligeramente en una olla, echándome el resultado por toda la cara mientras fingía tener hipo...Y nada. Esperé un poco más. Y nada. Ni consuelo, ni alivio, ni se me bajaba la presión del pecho. ¿Por qué narices lo llamarán lágrimas artificiales? A ver ahora qué hago... De las otras, ya no tengo.
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escurre la arena, ahí por lo menos tiene que quedar una de las auténticas
ResponderSuprimirja, ja, ja...dicen que cayó, pero no que quedara. Con la suerte que tengo últimamente, algún ladrón de lágrimas habrá pasado por allí. O una maquina de esas que limpian la playa por la mañana.
ResponderSuprimirlas máquinas esas son los coladores gigantes de colillas no?
ResponderSuprimiro alquien con un detector de lágrimas como los que se llevan las monedas en la playa, que en lugar de emitir un pitido, cuando detecta una lágrima se oye el sonido de la lágrima contra el suelo